04 enero 2011

Tormenta de Verano 2 (Capitulo 1)

CAPITULO 1 – NO MÁS SECRETOS

Regresar fue un problema gigante, no por como volver… sino por lo que tenía que afrontar al llegar a casa. Al bajarme del bus sentí un gran alivio, pero cuando di el primer paso al cruzar la puerta, mi corazón comenzó  latir a mil por segundo, mi madre me noto un poco nervioso, pero le respondí que no, que era el cansancio y que era mejor que me fuera a dormir. Mi habitación seguía igual, nada había cambiado. Me recosté en la cama y comencé  recordar todo lo que pasé en el campamento. Mi pelea con Achim. Leo. Y las palabras de Anke Que nunca se me olvidaran: Si crees que tienes que seguir siempre haciendo el payaso, solo te diré que me das pena, ¿quieres engañarte a ti mismo y a los demás? Así entonces, luego recordé que Leo me había dicho, que si uno se esconde toda la vida, al final, no es capaz de reconocerse ni uno mismo. Así que tome la decisión de contarles a mis padres a la hora del desayuno. Empecé a desempacar y luego tome una ducha. Al momento en que estaba por acostarme, mi teléfono celular comenzó a sonar: 
¡Alo! ¿Leo? Que sorpresa, ¿como conseguiste mi numero? Es fantástico, dime… como estuvo el viaje. El nuestro… estupendo. Un poco mas relajado después de lo que paso, pero ahora la cosa es con mis padres. ¿Tú crees? Entonces lo hare. No me digas… en dos semanas… que felicidad, ¿si quieres te puedes quedar en mi casa? ¡Claro que si! Genial. Entonces… ¿dos semanas? Te estaré esperando. Que descanses también. Adiós. 
Era lo mejor que me podría haber pasado en el día. Así que mejor me acosté para que no me fuera a pasar algo malo. 

Desperté antes de que el sol saliera. No pude seguir durmiendo, los nervios me retorcían el estomago y sentía ganas de vomitar. Hubo momentos en los cuales dudé. Pero debía ser fuerte y afrontar lo que se venia. Al rato salió el sol. No faltaba mucho para que mis padres se levantaran. Así que ya que no podía dormir, decidí preparar el desayuno. 

La mesa estaba servida, solo faltaban mis padres los cuales ya estaban en pie. Mientras terminaba las tostadas, mi madre me mira con cara de asombro y me dice: -Hijo. No tenias que preocuparte.- y yo le dije que no se preocupara. Así tomábamos desayuno temprano y nos alcanzaba el tiempo para charlar. Entonces mi madre fue a apurar a mi padre para que desayunaran lo más pronto posible. 

Al estar todos sentados, mis padres me agradecieron el gesto y me preguntaron que, que quería hablarles. Así que francamente les dije: -Mamá. Papá. Hay algo que debo confesarles y que no puedo seguir ocultando. Mi madre me miro y me dijo: -Habla hijo no te preocupes. Fue en ese momento cuando los nervios volvieron a revolver mí estomago, pero no podía seguir aguantando y solamente lo dije: -¡SOY GAY! Mi padre me miraba y no le salía el habla. Y mi madre muy tranquila me dice: -Por mi no te preocupes. Porque ya lo sabía. Mi cara paso a asombro de un momento a otro. Como iba a saber mi madre, si ni yo sabia. Entonces le dije: -¿Como? Y ella me dijo: -Una madre lo sabe todo. Pero lo que me preocupaba es que mi padre estaba choqueado. No hacia ni un solo gesto, y menos hablaba. Mamá le dio un golpe en la espada para que reaccionara, entonces ahí por fin se movió. Y también volvieron mis nervios. Cuando por fin abrió la boca me dijo: -Hijo… tu sinceridad es un gran alivio para ti, y un orgullo para mí. El que hallas afrontado tal problema y te hayas decidido a contárnoslo es un regocijo inmenso. Y no te preocupes, tendrás todo nuestro apoyo. Y siempre serás nuestro hijo, pase lo que pase, siempre estaremos contigo. Sabes que te queremos mucho. Fue entonces cuando me asuste. Mi padre no me hablaba nunca así, pero bueno, seguimos tomando desayuno como si nada hubiera pasado. 

En mi cuarto mas tarde… esperaba que alguien me llamara para contarle lo sucedido. Pero ni una llamada… tenía toda la semana y no sabia que hacer. Decidí reubicar las cosas en mi habitación, ya que así mataba algo de tiempo. Y entonces volaron los minutos y las horas. 

Así fue como recibí un llamado: 
¿Achim? No me lo creo. ¿Cómo estas? ¿Cuándo regresas? Estupendo entonces nos vemos en 4 días. Además hay algo que quisiera contarte. No. No te preocupes no es nada que tenga que ver contigo. Ok. Cuídate mucho. Adiós.
Era genial, Achim volvería en 4 días y no me sentiría tan solo como ahora. Así que espere que pasaran los días. Y cuando llegó el momento. Ósea… Ahora. En unos momentos llegará…

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