28 julio 2010

El ultimo día de la Luciérnaga

La Luciérnaga iba de paso a la rama mas cercana que tenia, donde allí podría descansar después de la agitada noche que había pasado iluminando el trabajo de sus compañeras las hormigas, su amiga la libélula le dijo que no se esforzara tanto, que con el tiempo le podría hacer mal, entonces ella le hizo caso y tomo un descanso.
Estando ella en la rama, llego una mariposa, quien le pregunto que le pasaba. Esta muy tranquila le respondió que estaba cansada y que solo quería dormir un poco, axial que la mariposa alzo el vuelo y se fue.
Después de un rato paso por allí una abeja, quien se posó a su lado, y le ofreció un poco de una riquísima miel, ella con una sonrisa en su rostro le acepto. Estaba riquísima la miel, la luciérnaga le agradeció mucho, pero aun después de haber comido se sentía cansada. Así entonces la abeja le dejo para acostarse.
Al llegar la mañana, la luciérnaga aun se sentía cansada, y ya no sabia que hacer. Los ojos se le nublaban a momentos, y su luz se desvanecía. Ella no quería sentirse mal, quería ir a ayudar a sus amigas las hormigas a trabajar, quería reír con su amiga la libélula, y quería probar nuevamente la miel de la abeja.

Unas luciérnagas de una luz plateada pura, comenzaron a acercarse a ella, tenían alas blancas resplandecientes, y su luz era una luz muy brillante y calida. Una de estas luciérnagas se acerca a ella y le dice que debe acompañarlas, a lo que ella responde que quiere quedarse con sus amigas, que quiere seguir siendo feliz donde ella vive, quiere seguir ayudándole a todos.

Entonces una de estas bellas luciérnagas, le susurro al oído, -no te preocupes, todo esta bien, se te a encomendado una misión, y esta es servir a nuestra reina en sus tierras, eres especial, y ella quiere que pertenezcas a nosotros- a lo que la luciérnaga, escuchando esta petición, con alegría acepta. Pero. Con la condición de poder despedirse de su amiga la libélula.

Libélula fue hasta la rama en donde se encontraba la luciérnaga, y le dio un abrazo, le dijo que todo estaría bien, y que ella la recordaría siempre. La luciérnaga le sonríe, y le dice que la quiere mucho, entonces cierra sus ojos, y emprende su vuelo con las otras luciérnagas. Al abrirlos, ve que ahora era igual de hermosa que las otras luciérnagas, y que el lugar donde iba, estaba frente a su nariz.

Así la pequeña Luciérnaga emprendió vuelo, a una tierra donde podría trabajar por siempre y ser feliz junto a sus nuevas amigas.

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